Hoy quiero hablar de la obligación que tenemos de tener una mentalidad amplia como gestores de negocio.
Lo he definido muchas veces como “Anchos para ser profundos”, debemos de pensar en nuestro negocio como concepto más amplio, no sólo vendemos zapatos, fundas nórdicas, muebles… Debemos estar obsesionados con el producto, con el servicio, hacer cosas que nuestros fans adoren, focalizarnos en crecer, en crecer estratégicamente… construir mentalidades de lo que yo defino ataque constante, intentarlo, fallaremos, pero intentarlo hasta seguir perfeccionando un modelo con vistas a ser escalable.
Siempre parece que ha habido un miedo a copiar ideas, pues en mi caso, he decir que robo, matizo, adapto muchísimas ideas de otras compañías sean competidoras o no. Es un ejercicio muy bueno como equipo analizar las fortalezas de la competencia de nuestro sector, compararnos con ellos, ver donde podemos aplicar mejoras sin perder nuestra esencia. Hay que dejar atrás los complejos de eres competidor pero no entiendo por qué eres mi competencia, de creces por suerte… eso para mí no tiene sentido, sentido tiene analizar los porqués.
Por supuesto, también tener esa mentalidad amplia implica que, en mi manera de entender los negocios, hay que tener un plan de sacrificios a corto plazo pensando en los beneficios a largo plazo, lo sé, me miden por resultados a corto plazo y por supuesto, tengo que darlos, pero sacrificar ciertas partes de negocio para preparar estructura, procesos, equipos… siempre nos va a traer beneficios en un futuro.
Siempre he pensado que, en los buenos proyectos, los ciclos no se acaban, se hacen más grandes, pero para eso es vital construir estructuras con metodologías definidas, mentes super anchas para ver todo el espectro y equipos dispuestos a sacrificar, a perder (esto va también de saber perder) y a construir.


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